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¿Cómo tocar el piano estimula el cerebro?

 

 

La pasión de los humanos por la música no es nueva. Los primeros instrumentos musicales encontrados datan del Paleolítico (40 000–30 000 años atrás). Eran flautas rudimentarias hechas en huesos de animales (que seguramente aprovecharían tras la cena). Y es probable que la música estuviera ya presente muchos milenios antes utilizando el canto o la percusión sobre el cuerpo u otros objetos.

Desde entonces, todas las civilizaciones han cantado y danzado para celebrar la vida, llorar la muerte o arrullar a sus bebés.

Aprender a tocar un instrumento es un entrenamiento intensivo que conlleva cambios profundos en el cerebro y las capacidades mentales.

La mayoría de la gente toca el piano porque les divierte. Tocar un instrumento, sin embargo, es algo más que un estupendo pasatiempo. Cuando practicas o simplemente tocas una canción en tu piano, tu cerebro funciona a toda máquina. Muchas zonas cerebrales se activan, lo que invierte en efectos positivos a largo plazo y mejora algunas habilidades importantes.

La huella cerebral de la música es bastante amplia. Cuando se compara el cerebro de músicos experimentados con personas que nunca han tocado un instrumento, muchas regiones del cerebro de los músicos tienen un mayor volumen y grosor. También los músicos muestran cerebros mejor conectados.

Tocando algunos de los beneficios principales, podemos mencionar que:

  1. Tocar el piano mejora tu coordinación

Cuando tocas el piano, ejercitas la coordinación independiente. A veces, tu mano izquierda y tu mano derecha necesitan ejecutar movimientos totalmente diferentes al mismo tiempo. Tu cerebro tiene que ordenarle a cada una por separado qué hacer y cómo moverse por el teclado. Esta es gimnasia cerebral de la buena. Aprender a realizar de forma simultánea movimientos independientes con las manos, estimula diversas áreas del cerebro, al igual que ser capaz de leer partituras mejora extraordinariamente la coordinación ojos-manos.

  1. Tocar el piano aumenta tu capacidad auditiva

Ejercicios tan “simples” como el escuchar con atención un fragmento musical antes de reproducirlo, incrementan en gran manera las habilidades auditivas, además de también beneficiar a la memoria verbal en tu propio idioma, y de ayudar a distinguir unos sonidos de otros, permitiéndote, por ejemplo, reconocer mejor las voces en un ambiente ruidoso. Hay que tener muy presente que, para lograr este desarrollo, NO hace falta nacer con un oído privilegiado, ¡al contrario!, siempre que uno esté dispuesto, todas nuestras capacidades se pueden mejorar.

  1. Tocar el piano mejora tu capacidad lectora

Las notas de una partitura son como las letras en un libro. Ambas necesitan ser “decodificadas” y combinadas para que el texto o la canción tengan sentido. En este sentido, aprender a leer música entrena tus habilidades de lecto-escritura al mismo tiempo. Esto ha sido demostrado por varios estudios publicados en revistas importantes como el diario Psychology of Music.

  1. Tocar el piano mejora tus habilidades con el lenguaje

Aprender un idioma extranjero está estrechamente relacionado con las capacidades de lectura y comprensión. Leer partituras y “traducirlas” a movimientos con las manos se puede comparar con aprender una lengua extranjera. Diversos estudios han probado que los niños que fueron enseñados a leer música demostraron mayor facilidad para aprender otros idiomas. Incluso si empiezas ya de adulto, tocar un instrumento beneficia esas capacidades. No obstante, puede que no notes la mejoría tanto como podría ocurrir en los niños.

Las habilidades mejoradas para el idioma pueden estar también relacionadas con la gran capacidad auditiva que los músicos desarrollan. Tocar el piano hace que resulte más fácil reconocer las inflexiones, entonación y carácter dentro de cualquier idioma hablado.

 

 

  1. Tocar el piano mejora tu destreza con las matemáticas

Las notas y ritmos, así como la teoría musical, están basadas en las matemáticas. Leer música y contar ritmos requieren habilidades matemáticas. Los estudios muestran que los alumnos que tocan un instrumento suelen sacar mejores notas en los exámenes de matemáticas que aquellos que no lo hacen. Además, puede resultar mucho más divertido y excitante ejercitar nuestro lado lógico-matemático a través de la música, que por medio de las populares tareas escolares.

Un dato interesante, es que estas adaptaciones ocurren tanto en partes del cerebro que tienen una función clara en habilidades musicales (por ejemplo, la audición o la destreza de las manos) como con habilidades más generales. Por eso, los estudios con miles y miles de músicos encuentran que tocar un instrumento mejora capacidades mentales tan generales como la memoria o la atención. También potencia el rendimiento académico y las habilidades lingüísticas y matemáticas de los niños.

E incluso, más allá de la infancia, hoy sabemos que nuestros hábitos condicionan la forma en la que envejecemos. Fumar, el abuso de alcohol, el sedentarismo, la obesidad o un estrés psicológico continuo son factores que aceleran el envejecimiento de nuestro cuerpo.

Tocar un instrumento, al contrario, reduce el riesgo de padecer una demencia o un deterioro cognitivo en la vejez. Al igual que conserva el cerebro unos cuantos años más joven y evita que muchas de nuestras capacidades mentales se vean afectadas por la edad. Así, los músicos mayores, con décadas de práctica instrumental, muestran una pérdida menor de memoria o velocidad mental, entre otras habilidades.

Pero no hace falta una vida enteramente musical para experimentar estos beneficios. Las personas mayores que comienzan a tocar tarde, en la vejez, también tienen un menor declive. Con estos datos, parece que no existen excusas. ¡Nunca es tarde para comenzar con una vida mental activa!.

Las personas se adentran en la música porque con ella disfrutan, se enamoran o se sienten parte de una comunidad. Sin embargo, implicarse en ella podría tener el efecto (no buscado) de potenciar nuestras capacidades cognitivas y protegerlas del paso del tiempo. Sin pretenderlo, la música transforma dos de las cosas que más nos fascinan del ser humano: nuestro cerebro y nuestra mente.